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Safa

10 días, campo de desplazados de Dibaga, en Erbil (Irak)
Un parto difícil de olvidar

Safa (que significa “pureza”) tiene solo 10 días. Su madre, Ekbal, dice que fue todo muy difícil. Nació en el masificado campo de desplazados internos de Dibaga (Irak), inicialmente preparado para 4.500 personas y que ahora acoge a más de 6.000; y la cifra no deja de crecer.

“No pude hacer otra cosa. Me puse de parto a las tres de la madrugada y duró hasta las cinco de la tarde. Yo acababa de llegar y no conocía el lugar. Por suerte me ayudó una mujer de nuestro pueblo que tenía experiencia en partos y todo fue bien. Pero fue muy largo, había mucha gente a mi alrededor y el olor era terrible. Estábamos cerca de los lavabos pero no había lugar para lavarse y había mucha confusión.

Al día siguiente unos familiares llevaron a la niña al hospital de Majmur para que la examinaran. Le dieron unas gotas y dijeron que estaba bien. Yo no he ido al médico; intentaré ir en Erbil, cuando ya estemos bien instalados aquí, porque llegamos hace solo cinco días”.

Para poder asistir en partos complicados como el que sufrió Ekbal, nuestros equipos médicos, que hasta ahora se movían en clínicas móviles por todo el campo de Dibaga, están ahora también trabajando directamente en el centro de salud del recinto.

Nuestros compañeros proporcionan atención primaria y servicios de apoyo psicológico, y cada vez tenemos más trabajo ya que siguen llegando desplazados huyendo de los combates. Y ponemos especial énfasis en casos como el de Ekbal: queremos ofrecer una atención materna básica de calidad para que las mujeres que se ponen de parto no tengan que hacer largos desplazamientos (a veces de hasta una hora) para dar a luz en un centro de salud, con el riesgo que ello comporta.

Como Safa y Ekbal, hay más personas que nos necesitan.